Efectos secundarios de los hilos tensores

Los efectos secundarios y riesgos son mínimos y poco comunes, pero pueden incluir:

Después de la colocación de los hilos tensores, el paciente necesitará ayuda con las actividades habituales durante el primer día. Deberá solicitar a un adulto que lo acompañe a casa después del procedimiento. Lo ideal sería que alguien pudiera quedarse durante la primera noche, especialmente si se ha utilizado algún sedante durante el procedimiento.

Puedes desarrollar una reacción alérgica a la anestesia.

Lo más normal es que después de la colocación de los hilos aparezcan en tu piel pequeños hematomas o seromas (cantidad de sangre bajo la piel). Lo habitual es que vayan desapareciendo. En una semana, no deberías poder ver moretones en tu cara o en la zona tratada.

Efectos secundarios de los hilos tensores

El área tratada puede verse magullada e hinchada. Estos signos normalemente desaparecerán en el plazo de una semana o menos. Las zonas también pueden experimentar entumecimiento. Estos efectos secundarios pueden ser tratados con ibuprofeno. El cirujano probablemente te recomendará que mantengas la cabeza elevada para reducir la hinchazón. Cuando te vayas a dormir, coloca unos cojines extra debajo de tu almohada.

Se puede producir una infección leve en la zona de la inserción del hilo. Es raro, pero puede suceder aunque se tomen todas las medidas de prevención de forma adecuada. Las infecciones pueden ser tratadas con antibióticos, y en raras ocasiones, puede requerirse un drenaje. Las infecciones también plantean el riesgo de cicatrización del tejido de la piel.

En el caso de los hilos de púas, el extremo del hilo puede salirse a través del punto por dónde se ha introducido en la piel; el médico puede ponerle remedio a esto simplemente recortanado el extremo saliente. No debe intentarse volver a insertar el hilo, ya que esto posiblemente puede resultar en una infección. Como ya hemos comentado en el punto anterior, las infecciones pueden ser tratadas con antibióticos.

Sobre todo en los casos que hay mucha piel sobrante o que se quiere conseguir un efecto lifting demasiado visible, los pacientes pueden desarrollar un fruncido, que puede ser remediado al soltar un poco los hilos, y por lo tanto, no consiguiendo unos resultados tan espectaculares o gracias a un masaje que sólo debe realizar el cirujano. Nunca intentes hacértelo tú mismo.

El cirujano puede animarte a seguir una dieta blanda durante la primera semana.

En un número muy bajo de individuos, los hilos no funcionan tan satisfactoriamente o durante tanto tiempo como el de costumbre. Los resultados dependenden de la calidad de la piel del paciente, la alimentación, el número de hilos utilizados, tu disposición genética, tu capacidad individual de generar colágeno, la toma de complementos, el estrés, etc.

Se puede soltar un hilo, normalmente, esto puede pasar con los hilos flotantes libres. El resultado de esto es un aspecto desigual o torcido (asimetría).

Hilos tensores riesgos

Aunque es raro, ya que los hilos se colocan profundamente en el tejido subyacente de la piel, a veces es posible que los pacientes o bien vean o sientan los hilos de púas en la cara, lo que resulta en una línea indicadora (a veces azul); en este caso, el médico retirará los hilos antiguos y los reemplazará por unos nuevos.

La cicatrización de la inserción de la aguja es mínima pero en algunos pacientes, puede convertirse en un efecto secundario, especialmente en pacientes con piel oscura. A todos los pacientes se les recomienda usar un protector solar total en la cara para evitar la exposición directa al sol en las zonas que pueden cicatrizar.

Debido a que con el procedimiento con hilos tensores no hay eliminación de la piel redundante, a diferencia de un lifting quirúrgico. Pueden haber ligeras imperfecciones en los resultados obtenidos en función de la laxitud de la piel del paciente; es decir, una leve ondulación o agrupamiento de la piel después de acabar el procedimiento. Esto se puede resolver con el tiempo y por lo general queda oculto en la línea del cabello, el cuello o detrás de las orejas por el profesional médico, éstas son zonas no visibles y por lo tanto, dónde no deberían notarse.

El paciente puede experimentar una mínima molestia que puede ser resuelta simplemente con una aspirina. El dolor se puede controlar con medicamentos orales como el paracetamol.